Ella Pt.1

Llego como otoño a mi vida, dejando caer todo lo malo que había en mi ser, llego hablando con dulce en el paladar y una enorme sonrisa en forma de media luna que reafirmaba lo hermosa que es. Recuerdo ya haberle visto en otras ocasiones y no más de 20 veces, pero las circunstancias y el destino nunca dieron paso a la casualidad, hasta que un día enfrente a mi osadía para llamarle por primera vez. Lo que vino después fueron los síntomas comunes de un corazón nervioso: respiración acelerada, sonrisa con risa titubeante, dolor de estómago y bueno por fin me había atrevido a mandar un mensaje, algunos minutos pasaron, y la respuesta no llegaba, quizá mi nerviosismo se había asociado con su horario para hacerme pensar que quizá había tomado una decisión equivocada; pero no, de pronto contesto con un simple “hola”, me puse feliz y sin más ni más para mi esa palabra decía más que mil cosas; así es, me había abierto una pequeña puerta, me había dado una ligera esperanza que podría conocerla, ese era el punto.

Las pláticas al principio se asemejaban a l primer día de clases de un curso donde los integrantes se presentan y dan sus auto-presentaciones con palabras vagas y superficiales para quedar bien con los otros. Ya sabíamos lo básico del otro, y era momento de volver arriesgar mi equilibrio emocional por una cita; al principio sudaba y es que siendo sincero, hacía mucho tiempo que no me sentía así pero llego el momento de hacer esa petición,

-No sé si te gustaría quizá tomar un café -quería evadir lo que sentía pero era imposible y comenzaba a disfrutar esos cosquilleos en el torso

-Me gusta el café –contesto ella, y yo sabía que eso ya tenía buena pinta.-Esta bien salgamos.

Había obtenido una cita con ella, y bueno la felicidad ya se había hospedado en mi ser, -está bien- me dije a mi mismo, aunque no debía yo ya estaba ilusionado, podía imaginar cómo sería verle por primera vez caminando hacia mi o viceversa, fantaseaba con ese día, hasta que se llegó el día; habíamos acordado vernos en un café local en el centro del pueblo donde residíamos, llegue puntual y estaba más que nervioso (quería que no se notara en absoluto). Vaya tormenta de calambres se adueñó de mí cuerpo, era ella!, Venia algo retrasada pero podía verle mesura en su caminar sin perder el estilo. Dios, es más bonita en persona, pero no más, sino mucho más, y yo ya estaba viéndole la cara como si de la luna se tratara. Elegimos una mesa por la esquina y platicamos de algunas cosas de nosotros, era bonito ver cómo me hablaba contándome anécdotas pero esa sonrisa era magnifica. A día de hoy ella y yo hablamos, espero lo mejor, porque estoy dispuesto a ofrecer lo mejor.

Ustedes no saben lo que mi corazón le festeja a la llegada de una persona así, yo estaba en sequía, poco a poco va lloviznando paz y con eso la ilusión de que puedo volver a amar me hace sentir mucha tranquilidad. Dejare que Dios y el tiempo actúen en su debido momento, que las cosas fluyan a su manera. Hoy solo puedo decir que me encanta!

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